
El barrio de Recoleta constituye sin duda uno de los lugares de mayor intensidad de uso y heterogeneidad de actividades dentro de la ciudad de Santiago. El Parque Juan Pablo II en tanto, junto con constituirse en un portal de ingreso al barrio, convive con edificios de singular valor patrimonial. Desde un respiro y un descanso en el tiempo de ocio, hasta el encuentro espontáneo de grupos de jóvenes y punto obligado de visitantes foráneos, el lugar a intervenir en términos generales corresponde a un espacio público que debe seguir siendo el soporte de la diversidad. A continuación el primer lugar obtenido por el equipo de Rodrigo Aguilar , Malena Kaztman y Miguel Casassus.
Un parque como plataforma de actividades: feria artesanal, eventos y celebraciones. La primera operatoria reconoce el carácter dual del parque, a través de la configuración de dos áreas diferenciadas: una plaza dura, que albergará la feria artesanal, sin entorpecer la percepción de los edificios aledaños de la Univeridad de Chile, la Universidad San Sebastián y la Capilla; enfocada a la generación de eventos y celebraciones ciudadanas, a partir de la configuración de una zona despejada y aislada delicadamente del tráfico de las calles circundantes, mediante la excavación de sus límites.








