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Aunque inusualmente establecido en el sitio, el edificio se integra sutilmente con el entorno. Con su largo techo de madera se crea un nuevo horizonte, una silueta recortada que forma una enorme escultura a la escala del paisaje. De esta manera, el proyecto adquiere una dimensión simbólica contemporánea. Paseando por debajo del techo, el visitante descubre dos lugares. Partiendo desde una plaza cubierta central, el edificio se extiende por un lado en una sala de actividades, y por el otro en un club juvenil. Se dispuso de mucho espacio para moverse, con áreas adicionales para ser utilizadas libremente. Las aberturas se han espaciado regularmente para permitir el paso de la luz natural, controlada por grandes aleros. La "pixelización" de las aberturas crea superposiciones que suministran una conexión entre los elementos naturales y construidos. De este modo, el espacio cultural se asegura de que los visitantes mantengan una relación directa y permanente entre el interior y la naturaleza. Ver más Ver descripción completa
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