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En las afueras de Beer Sheva, donde termina la ciudad y empieza el desierto, se levanta el nuevo Centro de Rehabilitación Beit Halojem. Este centro recibirá a los más de 2.500 veteranos de guerra discapacitados que viven al sur de Israel. El sol del desierto y el paisaje árido sirvió como fuente de inspiración para diseñar una composición de volúmenes agrupados de hormigón, como rocas sobre la arena. Las "rocas agrupadas" contienen las funciones más íntimas y cerradas, mientras que el espacio negativo entre estas zonas, hacen aparecer las circulaciones del edificio. La alineación de las rocas, en combinación con un techo horizontal muy delgado que flota entre ellas, genera un patio acogedor y protegido. El fuerte sol del desierto provoca una intensa luz que rebota en algunas de las "abolladuras" que aparecen en su superficie, generando un juego de luz y sombra que entrega una apariencia exterior siempre cambiante. Ver más Ver descripción completa
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