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La remodelación que se hizo entre los años 2012 y 2015 en la calle Morandé, a un costado del Palacio de La Moneda, no solo generó un notorio cambio visual, sino que también permitió mejorar la experiencia de quienes se desplazan por ahí, especialmente de los peatones. Esta situación fue posible por la reducción de tres pistas exclusivas para automóviles a solo una, la ampliación de las veredas y su nivelación con la calzada, además del reemplazo de las vallas papales que actuaban como obstáculos por pilares de hormigón que indican los límites entre los espacios. Pero este tipo de renovaciones no es algo nuevo. De hecho, es cada vez es más común que las ciudades impulsen este tipo de proyectos urbanos que garanticen más espacios para los peatones y ciclistas para promover los modos sustentables y así tener calles más acogedoras, descongestionadas y seguras. Ver más Ver descripción completa
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