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La primera vez que visité el terreno y percibí el desierto con el agua de fondo en una línea horizontal, diáfana, clara, sentí la enorme pulsión del agua en medio de un sol calcinante, este pedazo de tierra en medio de una costera aglutinada de "All Inclusives" tenía que ser una caja que contuviera su propio mar y casi su propio aire, la circunstancia de el universo había creado un desierto unido al mar en una línea horizontal en el paisaje más minimalista y puro que puede dibujar un horizonte, a los lados ese paisaje de ensueño contrastaba con lo que los humanos pensamos y construimos como estético y bautizamos como arquitectura, quise dibujar mi propia versión aislada del resto. Creo que la mayor virtud de la arquitectura es la generación de sensaciones, a través del espacio transcurren una serie de planos en el ámbito sensitivo, creo que esa capacidad es mayor cuando tu entorno permite que te fusiones a él y entonces forme parte de tu propio espacio, en ese sentido quise tomar el horizonte y meterlo hasta un primer plano, el agua transcurre y bordea todo el proyecto, todos los volúmenes se abren al mar y dan la espalda a la ciudad que es el resto del entorno cargado de ruido, es una especie de Medina abierta al mar. Cada volumen flotante contiene cuerpos interiores que son a su vez universos independientes, cada cuarto contiene visualmente un pedazo de mar, nadie se abstiene de verlo. Ver más Ver descripción completa
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