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La propuesta gira en torno a la idea de renuncia al “objeto autónomo” que todo edificio público tiende a adoptar por inercia, buscando un proyecto que responda al heterogéneo entorno urbano donde se implanta y a la diversidad de sus usos sin perder  su vocación de nuevo hito urbano. Para ello se plantean una serie de volúmenes, verticales y horizontales, conectados entre si que asumen o ceden el protagonismo necesario en cada punto. Esta volumetría fragmentada genera un espacio público interior continuo, que se inicia con una gran plaza de entrada para continuar con una secuencia espacios exteriores cubiertos y patios abiertos que van dotando al proyecto del grado de privacidad o publicidad adecuado para cada uno de sus usos. Frente a las construcciones existentes semiindustriales de baja altura carentes de interés, la edificación se cierra alineada al viario trasero mediante un volumen continuo y horizontal que va aumentando su altura a medida que nos aproximamos al espacio libre. En el frente de la parcela, la zona natural de acceso al conjunto, se han proyectado dos torres conectadas con el resto del conjunto a través de edificios-pasarelas. El más singular, de 30 metros de altura,  se eleva por encima de las edificaciones residenciales más próximas como una nueva referencia urbana, donde se han situado los usos más turísticos, el centro de recepción de visitantes, un restaurante y un mirador en cubierta donde mostrar al visitante los hitos paisajísticos de la comarca: Sierra Nevada, las poblaciones cercanas del litoral, la vega y el mar. La propuesta responde así a su vocación de nuevo hito urbano en el litoral de la ciudad para convertirse en una nueva referencia paisajística sobre otros elementos cercanos de gran altura de carácter industrial. Ver más Ver descripción completa
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