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En lo que antiguamente era una fábrica de lencería, situada en un entorno barrial de casas bajas de la ciudad de Buenos Aires, la agencia de publicidad La Comunidad nos encargó el diseño de sus oficinas. El edificio, de planta baja y un piso, había sido ya intervenido y poseía un revestimiento de chapa negra en la parte superior: decidimos continuarlo en la planta baja, transformándolo en una caja oscura, introvertida, cuya única ´ventana´ a la calle fuera la puerta de acceso, que es vidriada y funciona como un pequeño lugar de exposición flexible, dentro del cual van rotando periódicamente, trabajos de la agencia, esculturas, obras de arte gráfico. Los espacios interiores, en contraste con el exterior, son abiertos, de tonos claros y están organizados a partir de los cubos que conforman las salas de reuniones: en la planta baja revestido en forma diagonal, de madera de petiribí y en la planta alta con paredes espejadas. En ambos casos el carácter austero del revestimiento homogéneo da lugar a la sorpresa en el interior con un cielorraso de red sobre la cual descansan los premios obtenidos por La Comunidad y el otro, en el cual predominan los rojos y el tono intimista de la madera, respectivamente. Ver más Ver descripción completa
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