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En la cima de Alfama, cerca del Monasterio de San Vicente de Fora y del Panteón Nacional, hay una pequeña plaza, que marca una pausa en la empinada pendiente que conduce al río. Esta operación consiste en la rehabilitación de uno de los edificios a orillas del barrio, un raro ejemplo de un edificio medieval en una zona dominada por edificios levantados desde el terremoto de 1755. Era una residencia sencilla, que resultó de la separación de un complejo de palacio más grande que todavía existe. A lo largo de los años, la ocupación de este pequeño edificio llevó gradualmente a la construcción de nuevas murallas que definían las subdivisiones interiores, resultando en una casa servida por dos patios. La casa fue ampliada y alterada, y los patios fueron gradualmente ocupados. Esta intervención pretende aclarar el argumento interno del complejo, reforzando su sentido interior. Si los patios determinan la organización, los espacios entre ellos constituyen el foco del programa. La operación ha dado lugar a cuatro espacios al aire libre, entremezclados con áreas estrechas protegidas. Todo el complejo, con su aspecto sin techo, da la idea de una ruina; sugiere contención con la naturaleza y parsimonia de las células monásticas; y también evoca el placer dada la forma en que los patios están disponibles para ser utilizados como salas al aire libre, despojado de cualquier función inmediata. Una de estas salas al aire libre está llena de agua, cerrando un ciclo que, en el laberinto de conexiones, se perpetúa. Ver más Ver descripción completa
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