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Un bajo situado en el barrio histórico de Velluters de Valencia, dentro de un edificio de los años 60. El proyecto supone la renovación de un espacio que ha sido siempre un taller profesional  con un claro carácter industrial o artesano. Esta estética industrial, presente en sus portones metálicos supone una inspiración que se desea rescarat para rediseñar el espacio. Se proyecta un espacio diáfano y fluido, incorporando 3 curvas a la distribución del espacio. En la distribución originaria del espacio ya se evidenciaba la presencia de un muro curvo que albergaba el núcleo de comunicaciones del edificio. Este elemeto de directriz curvilínea se potencia y se amplifica, trazando sendas curvas más que otorgan al espacio una distribución abierta y fluida. Estas nuevas piezas curvas añadidas a la distribución esconden un almacén de obras con pared curva y un aseo en el patio exterior resuelto en termoarcila, también curvilíneo. Ver más Ver descripción completa
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