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En esta cuarta y última de sus crónicas neoyorquinas, Kosme de Barañano desde el Colectivo ARKRIT, nos hace llegar una doble pregunta: por un lado un nuevo “tipo” arquitectónico que ha aparecido en un nicho “ecológico” extraordinariamente limitado, el rascacielos ultraesbelto destinado a residencia de lujo en torno al Central Park y por otro la construcción de “instalaciones” en las que algunos arquitectos experimentan en un campo nuevo en el que la arquitectura comparte territorio con la escultura. Señalaba en la primera de estas crónicas neoyorquinas que los Hudson Yards con sus edificios están cambiando la centralidad que el Empire State daba al skyline de la ciudad de Nueva York. Pero no solamente por las construcciones de esa zona del Far West Side. También por otras piezas urbanas, que además de a la altura responden asimismo a extravagancias formales, a arquitectos e ingenieros en busca de un touch escultórico. Vuelve así el cuestionamiento de Arte y Arquitectura. El año pasado (octubre 2017) la Feria Frieze en Londres comenzó con unas conferencias de arquitectos (Elizabeth Diller, David Chipperfield, David Adjaye) o nuevos diseñadores como Thomas Heatherwick, que lo mismo construyen museos y rascacielos que  nuevas esculturas. Ver más Ver descripción completa
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