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El proyecto arquitectónico se encontró con un terreno  irregular de 5,000 m2 con topografía muy accidentada debido a que una cañada con encinos atraviesa el lugar longitudinalmente. Tan sólo un 5% del terreno queda con ligera pendiente junto al pequeño frente que da a la calle. Había algunas cuevas colapsadas producto de la extracción de tepetate bofo. Existían otras cuevas que fueron colapsadas por el fraccionador al extraer la tierra; generando depresiones a cada lado de la cañada, donde una de ellas produce una especie de cráter. De todas las cuevas se conservó sólo una –la más confiable– que mide aproximadamente 50 m. de largo por 6 m. de ancho y a la que se accede por la gran cabeza de serpiente. Ahora lo accidentado resultaba un reto para el proyecto, para la ubicación del serpentario; las áreas verdes se respetan aprovechando pendientes y depresiones para dejar libre, finalmente, un 97% de campo, espacio y bosque. Ver más Ver descripción completa
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