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“No es el ángulo recto que me atrae, ni la línea recta, dura, inflexible, creada por el hombre. Lo que me atrae es la curva libre y sensual, la curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar, en el cuerpo de la mujer preferida” Oscar Niemeyer. Este es un proyecto que uno sueña construir, sin confiar en que se hará realidad. Fue rechazado en varias ocasiones por arriesgado y atípico. Afortunadamente, Inmoglaciar, la empresa promotora, apostó fuerte por él. La normativa obligaba a alinear la fachada un 75%, solo teníamos un 25% para “jugar”. El primer gesto fue un empalme curvo entre dos fachadas alineadas. Si la normativa hubiera obligado al 100%, no estaríamos hablando de Terrazas del Lago. Si hubiera dado más libertad, el proyecto habría sido más arriesgado y quizá no habría visto la luz. Ver más Ver descripción completa
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