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Dentro de un terreno entre montañas, de topografía compleja, poblado de cedros y encinos de generoso tamaño se proyecta una pequeña casa. El programa, de aproximadamente 200 m2 interiores, muy reducido a comparación de los 2,660 m2 del terreno, lleva a plantear un esquema que se beneficia de la topografía aprovechando al máximo las vistas y respetando casi la totalidad de los árboles existentes. Se parte de un esquema en dos plantas ubicadas sobre el terreno a distintas cotas; de modo que cada una funciona como una pieza independiente abierta hacia la vegetación y el paisaje. Las pequeñas áreas para construcción que quedan entre los árboles llevan a proyectar dos prismas, uno privado y uno social, que flotan sobre la cañada que recorre el terreno.  El cantiléver sobre el escurrimiento de agua se resuelve con una viga-cajón alabeada que se generó cuando giramos gradualmente el muro que contiene el volumen privado hasta convertirlo en una losa. Ver más Ver descripción completa
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