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El proyecto fue comisionado por un campamento recreacional que desde hace 15 años opera en el Macizo de Nirgua, en el Estado Yaracuy. La hacienda cuenta con una serie de cabañas que pueden alojar hasta 250 campistas, construidas lentamente y con gran esfuerzo desde su fundación. Pero este laborioso proceso nunca fue planificado formalmente, y devino en una serie de edificaciones muy distintas entre sí y no siempre con espacios bien dimensionados. Sin embargo, a mediados del 2016 la directiva decidió planificar, de la mano de un arquitecto, el futuro del campamento. Se comenzaría por demoler una vieja construcción de tierra, obsoleta e insuficiente, para sustituirla con unas cabañas nuevas; pero en paralelo se debía ir pensando en obras futuras, en la adecuación del resto de las edificaciones, y en el modo de integrarlo todo para dar una idea de conjunto. De alguna manera, el proyecto trataba de la construcción de una gramática arquitectónica. De la ceración de un lenguaje que pudiese ser utilizado en las nuevas obras pero también en las refacciones, dando como resultado una identidad al campamento. Esto se lograría a través del uso de ciertos materiales, pero también con la definición de un catálogo de elementos arquitectónicos que, al ser utilizados con un criterio compositivo, establecerían un orden a lo largo y ancho de las 40 hectáreas de la hacienda. Ver más Ver descripción completa
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