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La producción arquitectónica en México se ha enfrentado a distintos retos extraordinarios durante los últimos años, algunos de ellos tienen que ver con fenómenos naturales que sacudieron fuertemente por lo menos nueve estados de México dejando diversas zonas gravemente afectadas dentro de la Ciudad de México, Puebla, Morelos, Oaxaca, Veracruz, Tlaxcala, Guerrero y el Estado de México. Sin embargo, esto solo fue un empuje para que el gremio de la arquitectura visibilizara –y se interesara– mucho más en la producción de viviendas e infraestructura para los sectores más vulnerables de la población. Estas respuestas detonaron –y desempolvaron– innumerables debates sobre el papel de los y las arquitectas en la sociedad para hacer una crítica encaminada a métodos de producción mucho más sensibles con el contexto y sobre todos con las comunidades quienes poseen conocimientos ancestrales que han ido desapareciendo debido a una ruptura en la transmisión de conocimiento. El resultado de todas estas experiencias se ha traducido en conocimiento tangible e intangible, no solo en un objeto arquitectónico como tal, sino en procesos de diseño, técnicas de construcción, documentos escritos, prototipos, muestras e infinidad de vínculos que extienden la profesión a muchas otras disciplinas pero sobre todo a la vida cotidiana, a lo ordinario (o extraordinario) que representa el habitar. Ver más Ver descripción completa
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