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La casa se ubica en la planicie de una montaña a casi tres horas de la Ciudad de México y busca dos cosas aparentemente contradictorias: resguardo y apertura. Por un lado, busca ser un refugio ante el clima radical, que en un mismo día llega a variar casi 30 grados centígrados y donde llueve prácticamente a diario durante 6 meses, y, por otro lado, intenta abrirse lo más posible hacia un paisaje vasto. Con el fin de atender tanto la necesidad de resguardo como el deseo de apertura, la casa se dispone en torno a cuatro patios. El primero, de forma curva, funciona como espacio de transición entre el exterior y la casa; el segundo, de mayor tamaño y en la posición central de la casa, marca la transición desde las zonas más privadas hasta las más públicas; el tercero, en un nivel más bajo, es un espacio velado que conduce hacia las terrazas en la azotea; y el cuarto conforma una especie de casa en sí misma para la zona de servicio. Ver más Ver descripción completa
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