Agrandar imagen | Ver tamaño original
El tejido urbano del centro de Córdoba se compone de manzanas densas caladas por infinidad de patios que confieren a este lugar el carácter de un espacio nunca del todo conocido. Al adentrarnos en el interior de este parcelario encontramos una amalgama de construcciones de épocas diversas donde lleno y vacío se alternan dotando de luz, aire y privacidad al interior. Este territorio de luces y sombras queda articulado por toda la colección de espacios intermedios que nutren el acervo arquitectónico meridional. Adarves, zaguanes, pasajes, corredores, patios, galerías, solanas y, finalmente, el paisaje fragmentado de las cubiertas, componen una red de espacios vaciados que se intercalan en la densidad urbana dotando de continuidad al espacio público que acaba por adentrarse en el corazón edificado. Ver más Ver descripción completa
Compartir Compartir