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La vivienda se plantea como una conversación entre dos piezas arquitectónicas. Dos volúmenes que representan, por un lado, la construcción y la edificación características de la isla de Menorca y, por el otro, la arquitectura contemporánea. Una pequeña pieza a dos aguas y un prisma rectangular se miran y dialogan gracias al lenguaje que ambos utilizan: la composición y la estética. El contraste entre la pureza de la geometría y la naturaleza sinuosa que envuelve a la vivienda es igualmente importante, la arquitectura parece posarse sobre el paisaje de forma respetuosa, integrándose y destacando al mismo tiempo. El campo menorquín consigue entrar en la casa a través de las grandes aperturas cuadradas, como obras de arte en la pared que la enlazan completamente al territorio. El interior de la vivienda se ha diseñado para reflejar la misma dualidad, es minimalista y también cálido, gracias a materiales continuos que cubren superficies horizontales y verticales siempre en contacto con elementos autóctonos, como la carpintería en madera natural. No hay lugar para el ornamento, la casa pone en valor el concepto, la proporción y lasencillez. Ver más Ver descripción completa
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