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Durante los últimos meses, todos han sentido la importancia de la interacción comunitaria y el bienestar mental. Sin embargo, la necesidad de un sistema de apoyo y una garantía constante ha sido un problema recurrente durante mucho más tiempo para las poblaciones que han sido desplazadas por la fuerza. Además de los temores actuales sobre la salud, estas comunidades, estimadas en casi 70,8 millones (de los cuales solo 25,9 son refugiados) en todo el mundo, luchan con traumas, problemas de salud mental y tienen muchas dificultades para adaptarse a entornos extranjeros temporales o permanentes. Las actividades de protección basadas en la comunidad, como los grupos de apoyo establecidos en centros culturales son, por lo tanto, una base para la salud mental y el apoyo psicosocial (MHPSS por sus siglas en inglés). Los espacios comunales adecuadamente diseñados donde las personas desplazadas pueden interactuar y participar en actividades conjuntas (por ejemplo, espacios para niños y jóvenes o escuelas comunitarias) son clave para promover un compromiso significativo al tiempo que respetan su dignidad y autonomía, así como proporcionarles información adecuada, pudiendo así reducir en gran medida la angustia psicológica. Ver más Ver descripción completa
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