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Cuando hablamos de visualización en arquitectura, inmediatamente imaginamos bocetos, representaciones computacionales y dibujos. Esto se debe a que casi siempre asociamos el término con ideas gráficas, que muestran un proyecto que aún no está construido, ya sea para la validación de decisiones estéticas y funcionales o para la comprensión del propio cliente, a menudo no familiarizado con los dibujos técnicos. Pero más allá de las capas superficiales de los materiales, planos, texturas y colores, al realizar un proyecto, los arquitectos deben ser conscientes de los problemas técnicos e invisibles a simple vista, que pueden influir directamente en el proyecto o en el uso futuro del edificio habitado. Comprender cómo se transfiere el calor entre materiales y superficies, cómo se distribuyen los esfuerzos estructurales en un elemento de apoyo e incluso cómo se disipan las ondas de sonido en un espacio, es de vital importancia para mejorar las especificaciones e incluso evitar futuras patologías en la construcción. Pero estos procesos, aunque influyen enormemente en la vida cotidiana, son invisibles para los ojos. La capacidad de resaltarlos en un lenguaje gráfico puede ayudar a la comprensión de todas las partes, desde los propios arquitectos, ingenieros, y fabricantes hasta los clientes, permitiendo responder preguntas y facilitar la toma de decisiones. Por lo general, los gráficos se realizan a través de gradientes de color, siempre acompañados de subtítulos para mostrar la magnitud de los números, proporcionando resultados estéticos muy hermosos. Ver más Ver descripción completa
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