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La casa original emplazada en un lugar privilegiado frente a uno de los cerros más verdes y exuberantes de Subachoque (Cundinamarca), tiene su principal fachada mirando hacia el oriente. La ampliación entonces, busca traer el sol de la tarde y conformar una “L” que abraza una gran terraza, exaltando la visual y rompiendo la linealidad de la actual implantación. Se define un prisma sencillo y acristalado que atrapa la montaña en todas sus fachadas. La cocina es el espacio bisagra que articula la casa original y el espacio nuevo. Sobre ella, se posa una ventana inclinada como único volumen que sobresale para enmarcar la línea de la montaña posterior y cubrir el espacio interior con el sol y el calor de la tarde. Al interior, la luz natural es protagonista, sin embargo, la calidez espacial (en un clima muy frío) se refuerza a través de un cielo raso en madera que baja sobre uno de sus muros laterales para encontrarse con la chimenea, de tal manera que la atmósfera interior contraste con la sensación que da el contacto visual permanente con la cordillera. Ver más Ver descripción completa
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