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El encargo era minimalismo e integración, con el máximo impacto estético. Cuando quitamos la pared que separaba la segunda habitación de la sala descubrimos un pilar en V, que acabó configurando el resto del proyecto y sus elementos. Alineando y nivelando todas las vigas, creamos una continuidad de formas y proporciones, "atadas" por los elementos de carpintería que unen visualmente los espacios y marcan los ejes. La altura del techo no permitía el uso de revestimiento en todas las áreas, un problema que terminó configurando el proyecto de iluminación, todo indirecto, oculto bajo los paneles y directamente conectado a la arquitectura, característica de nuestra oficina. Con esto tenemos un espacio sin puntos de iluminación aparente, y por la noche la luz intensifica la arquitectura. Los dos ejes de la carpintería, creados para conectar visualmente los espacios, también unen las entradas sociales y de servicio, derribando la jerarquía. Entre ellos se proyecta el volumen de la isla que, al llegar a la puerta camuflada que da acceso a la suite, está delimitado por el volumen vertical, reservando el área íntima de la vista social. Ver más Ver descripción completa
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