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Ubicado en un sitio cargado de historia, el desafío para este proyecto consistió en implementar una nueva iglesia más grande sin eclipsar la capilla más pequeña existente desde el siglo XVIII de estructura abovedada en piedra caliza. Reconociendo el valor histórico y la prominencia de su vecino, la nueva iglesia adopta humildemente un perfil bajo en la entrada que se eleva gradualmente a medida que llega al muro del altar. La nueva iglesia constituye simultáneamente un telón de fondo y un anfiteatro externo que resalta e integra el antiguo edificio dentro de los rituales de las ceremonias sagradas. Con su altura interior que varía de 3 a 10 metros, la iglesia permite una experiencia espacial trascendental que se ve reforzada por un gran tragaluz ubicado en el vértice donde una luz del atardecer de diversa intensidad baña la pared trasera sobre el altar y crea la atmósfera de la iglesia. Ver más Ver descripción completa
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