


En un momento de emergencia ecológica, la arquitectura no puede separarse de los sistemas extractivos de los cuales depende. A medida que la tecnósfera se expande, vinculando flujos de materiales, consumo de energía e infraestructuras digitales, el diseño se entrelaza cada vez más en estos procesos. ¿Cómo puede la práctica del diseño intervenir en sistemas antropocéntricos y transformar el proceso y la estética arquitectónica a través de una investigación de la inteligencia material? Más en general, ¿cómo se involucra la arquitectura con la agencia y la inteligencia de entidades no humanas para reequilibrar la carga ambiental?









Costa Rica es un pequeño país en América Central, internacionalmente reconocido por su turismo, biodiversidad y clima tropical. Dado este contexto, las estrategias de diseño tropical para el diseño de hoteles suelen ser más estudiadas, pero los proyectos de cabañas residenciales pueden representar un enfoque más quirúrgico para comprender el paisaje. A menudo situadas en ubicaciones remotas de bosques o selvas, estas cabañas, aparte de las estrategias de diseño tropical comunes, deben priorizar la durabilidad a largo plazo y los bajos costos de mantenimiento, particularmente en regiones donde el acceso para reparaciones es logísticamente difícil. Esto requiere una filosofía de diseño que favorezca tanto la resiliencia estructural como climática.
Construir en este contexto requiere respuestas de diseño precisas a dos factores principales de estrés ambiental: la precipitación extrema y la alta humedad. El clima tropical de Costa Rica, aunque varía según la altitud, generalmente presenta una precipitación media mensual que supera los 150 mm en muchas regiones. Esta carga constante de agua puede crear un efecto de "bulbo húmedo", donde el aire estancado y saturado acelera la degradación de los materiales interiores y genera incomodidad fisiológica para los habitantes. Para diseñar de manera efectiva bajo estas condiciones, la arquitectura contemporánea de cabañas emplea una estrategia de tres vertientes: mínima invasión del sitio, creación de gradientes térmicos y mitigación climática pasiva.