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Los edificios cargan consigo más que con su propia física; cargan, entre muchos otros, con valores simbólicos atribuibles a las múltiples experiencias y recuerdos vividos en ellos; de lo que imaginamos y de lo que conocemos. Cuando de una vivienda se trata, el vínculo intrínseco entre usuario y edificio confluyen en una relación donde lo simbólico de las experiencias cobra mayor valor y relevancia en la cotidianeidad de su uso. La reforma de esta pequeña vivienda explora, entre otros temas, la relación de sus usuarios con sus experiencias y lo edificado, ese íntimo vínculo de la significación de lo material y su arraigo con los recuerdos. El conservar cierto estado de las cosas se convertiría así en una forma oculta de persistir en esperanzas truncadas por la realidad, las que finalmente van en desmedro de la posibilidad de avanzar. Se intenta así, por medio de la arquitectura, otorgar un nuevo orden a la vivienda, donde la forma del recuerdo y su cotidianeidad se expresen de manera sutil y menos concreta. Ver más Ver descripción completa
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