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Implantar un edificio en la ciudad no es una tarea sencilla. La búsqueda de aislamiento y privacidad frente a un espacio urbano complejo, heterogéneo y cambiante, origina una condición dual al momento de proyectar ¿Cómo se logra otorgar, en una obra implantada urbanamente, privacidad y apertura al mismo tiempo? Surge así la necesidad de existencia de diversos medios de control que funcionen como mediación entre el espacio exterior e interior, permitiendo tamizar los sonidos, filtrar las visuales, controlar la intimidad y asegurar el anonimato, sin que estas resoluciones impliquen una pérdida de vínculo con la ciudad.  Principalmente en Buenos Aires, donde las construcciones suelen desarrollarse en lotes entre medianeras, la resolución de este frente vinculado a la calle puede incluso dar la razón de ser a un edificio. La fachada constituye en estos casos el único plano capaz de manifestar el espíritu de la obra hacia el espacio urbano. Ver más Ver descripción completa
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