
Muchas de las ideas espaciales que ahora asociamos con la arquitectura contemporánea, el uso colectivo y la experiencia corporal no se originaron únicamente en los edificios. En América Latina, estas ideas a menudo se exploraron primero a través del arte, en un momento en que los artistas cuestionaban activamente cómo podía ser ocupado, compartido y experimentado el espacio más allá de las formas tradicionales.
Durante mediados del siglo XX, la región experimentó una rápida urbanización y un profundo cambio social. Se esperaba cada vez más que la arquitectura respondiera a la vida pública, la colectividad y nuevas formas de habitar el espacio. Al mismo tiempo, el arte ofrecía un terreno más flexible para la experimentación, menos restringido por la función, la regulación o la permanencia. Como resultado, muchas preguntas espaciales se pusieron a prueba a través de prácticas artísticas antes de convertirse en parte del pensamiento arquitectónico.
























