Gerardo Valle y Cristian Winckler, cuarto lugar en concurso de diseño del Parque Museo Humano San Borja

Tal como les informamos, el Concejo Municipal de Santiago (Chile) decidió de manera unánime premiar con el primer lugar a la oficina BBATS+TIRADO en la segunda y final etapa del concurso de diseño de arquitectura del futuro Parque Museo Humano San Borja en Santiago.

Mientras el cuarto lugar fue otorgado al equipo de Gerardo Valle P. Arquitectos Asociados + Winckler Arquitectos Asociados, quienes en esta segunda etapa plantean que el Parque Museo Humano entregue "un espacio abierto al público y a la ciudad, un lugar para que el arte y la gente puedan compartir, estar en la naturaleza, recibir la luz del sol, la lluvia y darle vida a este pulmón verde de la ciudad".

A continuación, conoce en profundidad la propuesta ganadora del Cuarto Lugar en el concurso chileno.

Cortesia de Gerardo Valle y Cristian Winckler

Extracto de memoria: 

“Se trata de ayudar a que las personas descubran dimensiones más profundas de sí mismas”
- Mario Irarrázabal

Pensamos en un elemento unificador como el agua, dentro de este paisaje, el elemento que nos lleva a nuestras raíces tanto como humanos y a nuestra relación geográfica como país. Incorporar este elemento como algo icónico dentro del parque, no sólo con un carácter decorativo sino más bien en cuanto a la posibilidad de “habitar el agua”.

Planta de contexto

El pabellón del agua se instala en el centro del parque como una gran fuente que busca desaparecer con sus reflejos, incorporar un programa sin tener que enterrarlo para que todas las personas lo puedan apreciar desde afuera y desde su interior. De esa manera, es un edificio inmaterial por sus fachadas de agua y se contrasta con los elementos naturales del paisaje y la potencia del material de las esculturas. A medida que te vas acercando puedes escuchar el ruido del agua y sentir la humedad en el ambiente.

El Parque Museo Humano busca renovar y recuperar el Parque San Borja y entregar un espacio abierto al público y a la ciudad, un lugar para que el arte y la gente puedan compartir, estar en la naturaleza, recibir la luz del sol, la lluvia y darle vida a este pulmón verde de la ciudad.

Se busca entregar a través del paisaje y la arquitectura, lugares que generen un encuentro con el arte, una relación cercana con las esculturas de Mario Irarrázabal.

Planta de arquitectura

Debe ser un espacio donde el usuario pueda relacionarse y sentirse cerca del valor de nuestro patrimonio artístico , que exista una comunicación directa con la obra del escultor. Proponemos un parque que en su esencia esté vinculada a la relación de la naturaleza con las personas y la conexión de éstas con el arte, que permita la integración y el desarrollo de la vida social.

Que el diseño incorpore una conexión con los componentes urbanos que se encuentran en su entorno, recorrido claros y expeditos que potencien la circulación tanto interna como la del sector y que respondan al lugar, a su contexto y la esencia de este espacio y a la relación de las personas con el paisaje y la naturaleza.

Una arquitectura del paisaje que sea atemporal, que resalte los elementos naturales existentes, que tenga una imagen clara y rotunda, dando flexibilidad a los espacios para un mayor desarrollo de actividades y usos. 

Planta paisajismo

IMAGEN Y PAISAJE

“Para mí no es un detalle: quiero que el sol les pegue, que los niños las puedan tocar y subirse, que la gente no se sienta en un museo”
- Mario Irarrázabal

Entrar al parque, meterse dentro del bosque, entremedio de los troncos, ver pasar la luz entre los claros donde no hay árboles. Escuchar el sonido del agua que se apodera del lugar como una cascada en medio de la naturaleza y así experimentar una nueva atmósfera dentro de la trama urbana.

Cortesia de Gerardo Valle y Cristian Winckler

Un gran manto verde horizontal, la masa de árboles, que imponen sombra y marcan la verticalidad con sus troncos y por contraste el pabellón de agua casi invisible enfatiza con sus reflejos la luz que va cambiando con el paso del tiempo y da cuenta de la naturaleza que la rodea.

Se propone desde la arquitectura del paisaje hacer una puesta en valor del material existente en el lugar: se busca consolidar y potenciar los árboles que forman parte del parque como un bosque, y extender las zonas de pasto hasta sus bordes sin incorporar elementos distractores, generando sólo un diálogo con las esculturas.

El pabellón, con sus cortinas de agua hace de límite conteniendo un espacio interior que va apareciendo a través de este velo casi inmaterial. Dentro de éste se crean patios que se abren al cielo y dejan entrar la luz.

En la noche aparece una imagen nueva, un hito dentro del parque como una lámpara urbana que lo ilumina, pero con una luz tamizada y controlada por el agua.

Cortesia de Gerardo Valle y Cristian Winckler

El remate del volumen o quinta fachada es un gran estanque de agua que atrapa el reflejo de su entorno modificándose según la luz y la época siendo un cuadro del paisaje pero que muestra el paso del tiempo.

A nivel de suelo y siendo parte de un diálogo entre el terreno, el paisaje y el pabellón, se diseña una trama de circulación continua, que amarra los programas entre los árboles y el césped.

Texturas de pavimentos dibujan el suelo, permitiendo reconocer los diversos actos que se desarrollan a partir del programa arquitectónico.

IMAGEN Y ARQUITECTURA

Planta cubierta

“No ser capaz de tocar a veces es tan interesante como ser capaz de tocar”
- Andy Goldsworthy

El pabellón de agua da cuenta de una relación entre la naturaleza y el hombre, entre lo inmaterial y el espacio arquitectónico, un elemento sutil pero esencial para nosotros.

Un lugar que está entre lo efímero y frágil pero tan sublime que genera una profunda reacción emocional

Cortesia de Gerardo Valle y Cristian Winckler

A través de este pabellón, hemos creado un espacio que invita al visitante a dar el paso a lo desconocido, abarcando el punto de no retorno donde la realidad se distorsiona y el tiempo se detiene, creando una nueva forma de relación pública y espacial, pidiendo a los visitantes que acepten el reto, que identifiquen el momento y que participen en una intensificación colectiva de los sentidos, descubriendo la intimidad de la obra de Mario Irarrázabal.

Se plantea este volumen como una fuente de agua habitable que se transforma en un hito dentro y fuera del parque, un lugar de contemplación, donde podemos observar y ver pasar el tiempo reflejado en el agua.

Cortesia de Gerardo Valle y Cristian Winckler

Este es un nuevo componente urbano que invita a la gente a venir al parque a ver las esculturas pero también a quedarse y contemplar, envolverse de sensaciones y disfrutar del aire libre.

Es una arquitectura de volumetría clara, de deja algunas transparencia para incorporar los patio y la luz, elemento clave en un proyecto de estas características. Esto se potencia con la idea de estar entre un interior y exterior, ese espacio intermedio que nos hace sentir que no estamos encerrados en un edificio o en un museo.

Pasa a ser de un pabellón expositivo a una instalación que cambia de tonalidades dependiendo de la luz, o en la noche ilumina el parque, se transforma en algo dinámico que cambia constantemente.

Una materialidad sencilla y contundente, adquiere valor y le otorga nobleza, se apodera del lugar como una cascada en el parque aportando con el sonido del agua y la humedad atmosférica, creando una nueva relación entre el visitante y el parque. En toda la cubierta se desarrolla un estanque de agua que refleja el paisaje, va cambiando con el paso del tiempo y de la luz, haciendo desaparecer el edificio como tal, entregando una nueva imagen desde los edificios vecinos.

Pabellón

La construcción de la cascada de agua es simple y ligera, un perfil metálico recorre todo el perímetro del pabellón, el que contiene el un ducto por el que circula el agua bajando a presión construyendo esta “ ortiga de agua”, a través de los pilares metálicos que estructuran la cubierta sube la instalación. El agua se recoge y se bombea de regreso hacia arriba haciendo que ésta esté constantemente reciclando.

Detalle

CRITERIOS CURATORIALES: Puesta en escena y la puesta en valor de las esculturas de Mario Irarrázaval en el Parque Museo Humano

La obra de Mario Irarrázaval es un solo “corpus” en la medida que todas las piezas se unen por temática, y por lo tanto, se trata de una proceso circular, en la medida que regresa a los temas y realza variaciones. Es por ello, que el formato cronológico tradicional no es pertinente, y por lo tanto, la forma de agrupar y organizar las obras obedece más bien a la identificación de series y temas que ha desarrollado a lo largo de su trayectoria artística.

Se trata de una investigación visual volumétrica desarrollada por más de 50 años en la que ha insistido en temáticas donde el escultor asume que su obra posee un rol social de sensibilización poética y estética; de transformación emocional, denuncia y llamado de atención profundamente humanista. Su poética está arraigada en lo humano, hace que se trate de una obra sensible a procesos espirituales y al mismo tiempo, a la realidad contingente, puesto que asume su obra en el contexto de una sociedad que necesita sostener valores tales como: dignidad, derechos humanos, religiosidad, alegría, juego y esperanza.

Cortesia de Gerardo Valle y Cristian Winckler

Su trabajo ha sido concebido en la escala del taller, para luego convertirse a través de procesos como el modelado cerámico, y la función, en obras para espacios intermedios, para parques y plazas públicas en Chile y el extranjero. Esto quiere decir, que su obra ha sido concebida como un trabajo que busca a los espectadores, y por ello, el parque-museo es la gran oportunidad para que las obras se encuentren con las miradas del público nacional y extranjero.

La totalidad de la obra de Mario Irarrázabal es muy vasta en la medida en que consideramos también todo su proceso de trabajo que incluye, aparte de los volúmenes señalados en la convocatoria, bocetos y fotografías que ha realizado el mismo artista y que pueden convertirse en una oportunidad para profundizar en la “mirada” y proceso creativo de un artista, más allá de los resultados.

Elevaciones/Fachadas

En cuanto a la tipología del Parque, la propuesta considera una relación productiva y potenciadora entre la idea del parque vivo y abierto, y el Museo, pues de esta forma se cautela por mantener la idea del artista de un espacio de taller activo, evitando la distancia y la frialdad de los Museos. Y al mismo tiempo, es un espacio museo en el momento en que es necesario mantener estándares de seguridad y conservación de la totalidad de la obra. Para dar este efecto de “espacio vivo” o “taller abierto” los espacios se han organizado para ofrecer esa apertura de mirada y la posibilidad real de organizar actividades expositivas, conferencias, visitas guiadas y dinámicas educativas.

Para Mario Irarrázaval, la “mirada” o la “observación” de lo humano es fundamental. Es por eso que su obra es un resumen de la historia de la humanidad, desde los megalitos hasta las situaciones sociales y contingentes, aparecen representadas en su obra. Esta galería de volúmenes e imágenes se presentarán al visitante a partir de diversas escalas y formatos, de tal modo que se puedan ver las obras desde todos los costados, y además, desde arriba y abajo, experimentando la sensación de grandeza o pequeñez. Aspecto este último que le interesa al artista, pues el sostiene esta idea de que somos “gigantes o “pequeños” frente a diversas situaciones y circunstancias. Los distintos puntos de vista se logrará a partir de la distribución de las obras en diversas alturas y desniveles que permitan mirar las obras como conjunto o individualidades. 

Corte/Sección AA, BB y CC

La propuesta curatorial contempla distintos criterios para la selección y distribución de obras:

  • Las esculturas se organizan en el espacio dividiéndolas por contenidos o temas, pero contemplando la posibilidad de organizar pequeños núcleos cronológicos.
  • Las condiciones formales de las obras también proponen el criterio a partir del tamaño: las pequeñas se van al interior en las salas, las medianas se comparten y las grandes van en el parque.
  • El otro factor que confluye es el diseño del parque y la experiencia que se le propone al visitante, los recorridos y ambientes con los que las obras tiene que dialogar.
  • Convertir el programa expositivo del parque y la sala en una oportunidad de investigación y de nuevas lecturas, miradas o interpretaciones tanto para profesionales y público general, a través de proyectos expositivos, proyectos de investigación, intervenciones, recreaciones.

Revisa la propuesta de Gerardo Valle P. Arquitectos Asociados y Winckler Arquitectos Asociados presentada en la primera etapa de este concurso acá.

Cortesia de Gerardo Valle y Cristian Winckler
  • Concurso

    Diseño de arquitectura de Parque Museo Humano San Borja
  • Premio

    Cuarto Lugar
  • Arquitectos

    Gerardo Valle, Winckler Arquitectos Asociados
  • Ubicación

    Parque San Borja
  • Año Proyecto

    2014
  • Fotografías

    Cortesia de Gerardo Valle y Cristian Winckler

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Cita: Nicolás Valencia. "Gerardo Valle y Cristian Winckler, cuarto lugar en concurso de diseño del Parque Museo Humano San Borja" 26 dic 2014. ArchDaily México. Accedido el . <https://www.archdaily.mx/mx/759586/gerardo-valle-y-cristian-winckler-cuarto-lugar-en-concurso-de-diseno-del-parque-museo-humano-san-borja> ISSN 0719-8914

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