
Los suelos que pisamos están compuestos por capas de historia enterradas a través del tiempo: infraestructuras, vegetación, animales y seres humanos que habitaron los territorios conforman la colección de capas sedimentadas, depósitos históricos, que se combinan con capas geológicas de tiempos profundos. Esta interrelación entre lo artificial y lo geológico es especialmente evidente en las infraestructuras olvidadas enterradas bajo nuestras ciudades. ¿Cómo podemos desenterrar tanto la memoria como la evidencia material de ellos? ¿Y qué nos dice esto sobre lo que hemos olvidado colectivamente?







