Ricardo Bofill, el arquitecto español fundador del Taller de Arquitectura (RBTA), diseñador de los icónicos Walden 7 y la Muralla Roja, ha fallecido a los 82 años en Barcelona este viernes 14 de enero, según informó su propia oficina en un comunicado de prensa.
En Barcelona, meca del urbanismo contemporáneo, el paisaje se enriquece con infinitas capas de historia. Desde sus primeros pobladores, los colonos romanos, generación tras generación, fueron construyeron allí, uno encima del otro.
Romanos, visigodos y un breve período islámico todavía están incrustados en las calles más bonitas de la ciudad. Estas antiguas historias arquitectónicas están presentes hasta hoy. A primera vista, el viajero puede ver una catedral de piedra del siglo 14 que coexiste con una estructura ondulada generada por computadora, en completa armonía. No muchas ciudades manejan la tensión temporal tan bien como Barcelona.
A pesar de catalogarse como una obra fundamental dentro de la arquitectura moderna escandinava, la Biblioteca Viipuri de Alvar Aalto decayó en una relativa oscuridad durante tres cuartos de siglo hasta el año 2014, donde al recibir el "World Monuments Fund / Knoll Modernism Prize" como consecuencia de su reciente renovación, fue cubierto por los medios de comunicación de todo el mundo. Esta premiación condujo al edificio de 1935 a niveles de atención y exhibición nunca antes vistos.
Su renacimiento fue nada menos que extraordinario. Abandonado durante más de una década y dejado en completo abandono, el edificio sufrió tal olvido que muchos lo consideraban demolido. [1] Durante décadas, los arquitectos estudiaban el proyecto de Aalto sólo en dibujos y fotografías en blanco y negro que databan de relevamientos previos a la guerra, sin saber si el original seguía en pie o cómo se estaba utilizando. Su transformación de icono moderno a reliquia desierta y posteriormente a clásico arquitectónico es una historia de intriga política, guerra y perseverancia donde unos pocos dedicados salvaron al edificio de la ruina.
¿Qué sucede cuando los arquitectos se convierten en sus propios clientes? Cuando los arquitectos diseñan para sí mismos, tienen el potencial de probar sus ideas libremente, explorar sin restricciones creativas y crear espacios que definan completamente quiénes son, cómo diseñan y qué representan.
Desde las emblemática Residencia Gehry en Santa Mónica hasta casas privadas que funcionan como un museo de entrada pública, presentamos 9 ejemplos que evidencian cómo los arquitectos diseñan cuando solo tienen que rendir cuentas a sí mismos.
Emplazada en la montaña de Montjuic en la ciudad de Barcelona, la Fundación Joan Miró proyectada por Josep Lluís Sert, arquitecto de estilo racionalista, es un espacio singular imaginado por Miró con la voluntad de acercar el arte a todo el Mundo.
La construcción en 1975 de este museo es un acontecimiento importante en Barcelona ya que para la época había una falta de infraestructuras culturales en la ciudad. Ahora, ya son 40 años que la Fundación acoge en sus espacios la obra de Joan Miró así como exposiciones temporales sobre artistas emergentes de los siglos XX y XXI.
Walden 7 es un proyecto de aplicación de algunas de las primeras ambiciones de Ricardo Bofill, haciendo frente a la mayor parte de los problemas de la vida urbana moderna. Contruido el año 1975, se encuentra en el mismo lote que el Taller de Arquitectura, sobre las ruinas restauradas de una antigua fábrica de cemento. El proyecto se diseñó a partir de los beneficios de las estructuras de cubierta de investigaciones anteriores de este renombrado arquitecto español junto a la idea de proporcionar espacios y jardines públicos para que los residentes disfruten de una mejor calidad de vida.