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Arquitectos: TwoBo arquitectura
- Área: 250 m²
- Año: 2025
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Proveedores: Bivaq, Isist Atelier


El Congreso Mundial de Arquitectura de la UIA Barcelona 2026 ha publicado su programa completo, delineando la estructura, los participantes y la variedad de actividades programadas para llevarse a cabo del 28 de junio al 2 de julio de 2026. Ampliando el tema introducido previamente, Becoming. Architectures for a Planet in Transition, el Congreso está concebido como un evento distribuido a través de múltiples lugares y contextos urbanos en lugar de ser una conferencia en un solo sitio. Organizado por la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) en colaboración con el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) y el Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC), se espera que el evento reúna aproximadamente 10,000 participantes y 250 ponentes de más de 130 países.




En los últimos años, la comida ha adquirido un nuevo papel dentro de la arquitectura, no simplemente como un programa o tipología, sino como una práctica espacial compartida. Más allá de los restaurantes o el diseño de comedores, los espacios de alimentación comunitaria se entienden cada vez más como entornos donde la presencia, el ritual y el tiempo se intersectan, permitiendo a las personas reunirse, quedarse y coexistir. En estos entornos, comer no solo ocurre dentro del espacio; lo moldea activamente, transformando temporalmente ambientes ordinarios, prestados o improvisados en lugares de intercambio.
Este cambio es visible en una amplia gama de proyectos construidos, instalaciones y espacios comunitarios que utilizan comidas compartidas como una manera de reunir a las personas. Iniciativas como Fondo Supper Club enmarcan la cena como una plataforma social, utilizando la comida para conectar a artistas, diseñadores y comunidades locales a través de la conversación y la colaboración. De manera similar, sit.feast, presentada durante Milan Design Week 2024, abordó la mesa como una instalación espacial, donde sentarse y comer juntos se convirtió en el medio principal para producir colectivamente el espacio.


En un mundo que enfrenta agotamiento ecológico y saturación espacial, el acto de construir ha llegado a representar tanto creación como consumo. Durante décadas, el progreso arquitectónico se midió por lo nuevo: nuevos materiales, nuevas tecnologías, nuevos monumentos de ambición. Sin embargo, hoy en día, la disciplina está cada vez más moldeada por otra forma de inteligencia, una que valora lo que ya existe. Los arquitectos y arquitectas están aprendiendo que hacer menos puede significar diseñar más, y este cambio marca la aparición de lo que podría llamarse una arquitectura de contención: una práctica definida por el cuidado, el mantenimiento y la elección deliberada de no construir.
El principio reconoce que el edificio más sostenible es a menudo el que ya existe, y que la transformación puede ocurrir a través de la preservación, la reparación o incluso la ausencia. Elegir no construir se convierte en un acto político y creativo, una respuesta a los límites materiales del planeta y a los límites éticos del crecimiento infinito. Esa arquitectura va más allá de la producción de nuevas formas para abrazar la continuidad, extendiendo la vida de las estructuras, los materiales y los recuerdos que ya habitan el mundo.



