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Arquitectos: Fernandez Soler Monrabal Arquitectos; Fernandez Soler Monrabal Arquitectos
- Año: 2012






El proyecto desarrollado por Ingrid Morales Castro en Curepto, Chile, nace a partir de la observación de la materia en el paisaje, como un elemento aparece en el territorio, que se posiciona sobre él y que tiene estrecha relación con alguna actividad productiva propia del lugar. El análisis se centra en los elementos de madera apilados -predominantes en una región forestal-, pero no como objetos aislados en sí mismos, si no como materia con ciertas cualidades espaciales que provienen de un oficio, de una manera de hacer las cosas. A partir de estos apilamientos aparece la estabilidad, como concepto fundamental, además de otras cualidades que hacen aparecer la materia en su forma y en su figura: Interiores, Exteriores, Perímetros, Tamaños, Lejanías, Cercanías, Claros, Oscuros y Profundidades.
A través de esta estabilidad, la materia se constituye en orden, táctica, estética y tectónica, configurando dimensiones de expresión y de belleza en el paisaje. Un orden espacial que va más allá de un objeto en un plano, un orden variable que hace cualificable ese paisaje y que hace aparecer una condición “habitable” como argumento para la generación de un nuevo espacio público.



La semana pasada, estudiantes de arquitectura de la Universidad Tecnológica de Dunwoody completaron una instalación de madera dentro del Crystal Court en el IDS, en el centro de Minneapolis. Los estudiantes participaron en el proceso de diseño y desarrollaron una pequeña cancha de mini-golf a través de una metáfora estructural en madera del Spirit Lake Trail, una ruta nativa americana conocida ahora como Hennepin Avenue, representando su proceso urbano de transformación a través de las diferentes capas que conforman la estructura.
Revisa más detalles de la instalación, después del salto.



El proyecto "Art Villes Paysage" -desarrollado por Atomik Architecture en colaboración con Mark Swinburne y Josh Mason- es una pequeña instalación en una de las islas que componen L' Hortillonages en el río Somme, en Amiens, Francia. Dos mil bloques de madera son apilados para formar un recinto curvo que reduce gradualmente su luz, estrechando el "traspaso". Esto permite retrasar al visitante a través de una parada suave, con vistas a un estanque de agua rodeado por un sauce caído. Un lugar para parar, sentarse y disfrutar del paisaje.