
-
Arquitectos: FMT Estudio
- Área: 100 m²
- Año: 2025

En la historia arquitectónica del territorio mexicano, el entorno construido ha funcionado no solo como un escenario humano, sino como una infraestructura biológica diseñada para organizar la proximidad entre especies. La lógica espacial resultante no es una actuación en solitario, sino una coexistencia negociada entre cuerpos humanos y animales. Examinar este patrimonio hoy es desplazar el enfoque analítico de la autoría estilística hacia un fenómeno más fundamental: la persistencia de prácticas espaciales que emergieron para sustentar formas de vida compartidas.
Varias de las características arquitectónicas que hoy se interpretan como marcadores culturales o estéticos —umbrales sobredimensionados, patios expansivos y superficies duraderas— pueden entenderse, en cambio, como huellas materiales de un contrato inter-especies. Durante siglos, caballos, mulas y ganado no fueron elementos externos a la arquitectura, sino habitantes esenciales cuya presencia física moldeó la escala, la circulación y las elecciones de materiales. Sus cuerpos dejaron huellas tangibles en el espacio: desde la altura de los accesos, pensada para jinetes montados, hasta los sistemas de pavimentación diseñados para soportar cascos, fricción y desgaste biológico. Este contrato resulta especialmente visible en el nivel del suelo de la casa colonial.

La creación de un lugar no es una tarea difícil en principio; es suficiente que las personas se reúnan en un lugar determinado con un propósito o actividad, y se crea un espacio. Esto no desestima el hecho de que un elemento físico necesita acompañar esta reunión para que un espacio se vuelva acogedor, cómodo y atractivo. Esta idea del espacio que surge de la intención se puede ver sin duda en una de las funciones más antiguas, que son los mercados de alimentos o productos.
Para que un mercado se forme, el elemento arquitectónico puede ser tan simple como un techo ligero, que albergaría a los comerciantes y ofrecería un límite no verbal al lugar, o puede ser tan ingenioso como reutilizar adaptativamente un edificio o sitio existente para ajustarse a nuevas necesidades. Finalmente, puede ser una estructura temporal y ligera diseñada para ciertos eventos o necesidades y luego removida para ser utilizada en otro lugar, o para otros fines.

Al finalizar el año, llega el momento de que el equipo de curadores y curadoras de ArchDaily reflexione sobre los proyectos con mejor desempeño del 2025 y considere qué fue lo que más interesó a los lectores y lectoras. A través de este diverso panorama, evaluamos las similitudes y diferencias intercontinentales en las tendencias y el desarrollo de la construcción. Este año nos trajo muchos grandes espacios culturales y públicos de Lina Ghotmeh, BIG, Zaha Hadid Architects, DnA y Serie Architects, quienes protagonizaron eventos como la Expo Osaka y la Bienal de Venecia, así como una sorprendente cantidad de museos y obras públicas o paisajísticas en China y el resto del continente asiático. Sin embargo, si bien estos fueron proyectos muy solicitados, las obras más destacadas siguieron siendo, como era de esperar, proyectos residenciales.
Más específicamente, las casas más vistas en el sitio web global de ArchDaily fueron casas de concreto con considerables aportes de vegetación y un enfoque paisajístico. Proponen diseños que resaltan los vacíos y las dobles alturas, así como patios interiores o grandes aberturas al exterior. Si bien algunas referencias sugerían elementos tradicionales o vernáculos, los resurgimientos modernos seguían predominando. Las tendencias en materiales son mucho más sobrias, con una recurrencia del uso del concreto en bruto, mientras que la madera y la piedra fueron elementos de acento comunes. Aun así, lo más interesante de las obras de este año es el esfuerzo de los arquitectos y arquitectas por situar y enmarcar los proyectos en su entorno, prestando especial atención al paisaje y a su integración con la naturaleza.





