
La arquitectura debe adaptarse… ajustarse, acomodarse, a las circunstancias, condiciones, incluso poder desempeñar funciones distintas de aquellas para las que fue construida. Los hechos no dejan de existir aunque se los ignore. La propuesta pretende, básicamente, dar cobijo, alojar provisionalmente distintos usos y comportamientos, incluso imprevistos. Arquitectura “desprogramada”. A continuación más sobre este proyecto del equipo liderado por Juan Marco.
Desde una prefabricación ligera, más eficaz y de menor consumo energético en su montaje, transporte e instalación, la pieza presenta su construcción, el sentido en su lenguaje, para adaptarse. Temporalidad. Se propone un sistema abierto de componentes industrializados, coherentes entre si, que pueda aceptar alteraciones en su montaje. Todos los materiales y elementos industrializados, económicos y accesibles, utilizados en este sistema, excepto el poliuretano de los paneles SIP que configuran la envolvente térmica, son reciclables, incluso la mayoría pueden ser reciclados.
