
Juan Agustín Soza es probablemente uno de los arquitectos chilenos jóvenes más talentosos y de bajo perfil de la escena nacional, y que ha producido en el último tiempo un conjunto de obras únicas, que lo han colocado como uno de los arquitectos más interesantes y de mayor proyección.
El inicio de su ejercicio profesional ha estado marcado por la capacidad de formarse sin el apoyo de una universidad o la existencia de encargos familiares. Su éxito radica en el trabajo riguroso y metódico que le han permitido desarrollar, en los últimos 10 años, un conjunto de proyectos que tienen en común la capacidad de evocar nuevas formas de vida, explorar nuevos sistemas constructivos y trabajar con materiales no tradicionales.
Uno de sus puntos de partida es el desafió de convertir cualquier encargo, por pequeño e irrelevante que pueda parecer, en un producto de calidad, “Se puede hacer algo tan simple como una buena terraza, una buena pintura, indagar en la disposición de un mobiliario, o abrir una lucarna, haciendo de eso un excelente proyecto de arquitectura”, dice.
