
Este proyecto del arquitecto argentino Oscar González Moix se desarrolla en el distrito de La Molina, una zona residencial caracterizada por familias de un nivel socioeconómico medio-alto, en Lima, ciudad donde instaló su estudio principal. La obra es el resultado de un proyecto atípico que debía resolver un centro de diseño en el que la creatividad y el arte se concentrasen para ofrecer esa virtud al usuario.












