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Arquitectos: Wunderwerk
- Área: 300 m²
- Año: 2025
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Fotografías:Angus Leadley Brown, Gigi Shukakidze


Descripción enviada por el equipo del proyecto. Durante siglos, la cadena montañosa que rodea Tiflis ha actuado como filtro natural y refugio de la ciudad. Entre estas elevaciones destaca Tskneti, situada en la ladera oriental de la cordillera de Trialeti, donde la densa trama urbana se disuelve en bosques de robles y pinos. Históricamente percibido como un lugar de escape, Tskneti ofrecía una alternativa al ruido de Tiflis, un entorno en el que la arquitectura mediaba la coexistencia con la naturaleza.

Durante la era soviética, Tskneti se convirtió en un centro turístico suburbano conformado por sanatorios planificados por el Estado y un bosque plantado artificialmente. Sin embargo, con el tiempo, las dachas privadas formaron un mundo social cerrado, reservado a los funcionarios del partido y a la intelectualidad. El resto de la sociedad seguía excluida de estas comodidades: el privilegio debía estar presente, pero oculto.

La década de 1990 trastocó esta jerarquía. A medida que las estructuras estatales se desmoronaban, las villas abandonadas eran ocupadas por familias desplazadas internamente, mientras que una nueva élite surgía tras muros de hormigón de cuatro metros de altura. Este cambio produjo dos formas paralelas de aislamiento: los residentes temporales desmantelaron viejas cercas de madera para leña, mientras que los ricos fortificaron sus terrenos con barreras sólidas. Los muros dejaron de ser elementos arquitectónicos; se convirtieron en fronteras sociales, redefiniendo el paisaje y disolviendo el espacio comunitario. A lo largo de las décadas, la cultura del aislamiento se convirtió en un instinto heredado, moldeando tanto la percepción como los hábitos de construcción.


Hoy en día, el municipio está empezando a regular poco a poco este fenómeno, imponiendo límites a los cercos altos y opacos en un intento por recuperar la apertura que alguna vez caracterizó a la región. La casa que aquí se presenta surge como respuesta a esta larga tradición de retraimiento y separación, proponiendo una ética arquitectónica alternativa en Tskneti: vivir sin muros.

Situado en el extremo sureste del asentamiento, el terreno limita con un desfiladero natural que forma parte del sistema ecológico de ventilación tanto de Tskneti como de Tiflis. Aunque rodeado de bosque, la topografía accidentada siempre ha desalentado la ocupación del lugar. El proyecto partió de una pregunta sencilla: ¿cómo puede la arquitectura ocupar el sitio sin dañarlo, permitiendo que el paisaje siga siendo un agente activo? La estrategia adoptada es la del contacto mínimo. La casa se apoya ligeramente sobre la ladera, en un claro natural, sostenida por esbeltos pilares de hormigón anclados en la roca. Estos pilares sostienen un volumen monolítico de hormigón que alberga los espacios privados. Debajo de él, una estructura metálica suspendida configura la plataforma de la planta baja, donde se encuentra la zona social abierta, definida por una fachada totalmente acristalada que se disuelve en el bosque.


El diseño paisajístico, firmado por Studio Ruderal, extiende la vegetación existente directamente hacia el interior del terreno, utilizando especies autóctonas para recrear la continuidad del bosque y eliminar la necesidad de muros de cierre. Una amplia terraza actúa como mediadora entre el interior y el exterior, mientras que una fachada angular deslizante difumina aún más esta frontera.

En la planta superior, cada ventana está cuidadosamente enmarcada para capturar el paisaje forestal; en el exterior, las persianas de madera articuladas y el hormigón moldeado con encofrados de madera en bruto convergen, con el tiempo, en una textura unificada. En el interior, los detalles retoman este lenguaje mediante elementos de madera similares a persianas, que ocultan los componentes funcionales.

La casa se presenta, así, como una reinterpretación del «muro de Tskneti», ya no como una barrera del miedo, sino como un volumen suspendido y texturizado, asociado a una planta baja abierta y permeable. Su arquitectura busca restablecer la proximidad inmediata entre las personas y el lugar, invitando a la luz, al aire y al bosque a volver a la vida cotidiana.



























