
Innovación es un tema totalmente de moda… casi tanto como el calentamiento global. A mi parecer es un tema que como arquitectos nos debería de importar mucho, ya que más que mal una de las principales herramientas en nuestra profesión debiera de ser la innovación, y básicamente es para lo que estudiamos largos años. Claramente, al igual que en cualquier actividad, hay gente más innovadora que otra, ya sea en diseño, modelo de negocio, o en la ejecución de los proyectos.
Leyendo un artículo en el excelente blog de arquitectura Anarchitecture, me encontré con el punto medular del asunto: ¿Cuál es el valor de la innovación en la arquitectura?, o mejor dicho: ¿Vale realmente la pena dedicarse a innovar?
Christoph Wassmann, autor del blog, hizo un estudio considerando distintos países europeos con el fin de determinar qué porcentaje de los honorarios que se pagan por un proyecto corresponde propiamente a diseño de arquitectura (lo que nos diferencia de otras profesiones, y donde realmente podemos innovar), y concluyó lo que se puede apreciar en el gráfico:
