
Descripción enviada por el equipo del proyecto. La ciudad se crea en condiciones de urgencia. La obligación por un lado de actualizar las infraestructuras que la construyen y por otra la necesidad de equiparar su capacidad a la de otras ciudades requiere la incorporación continua de nuevas tecnologías en el espacio público. Si en su momento lo fueron las ya casi desaparecidas cabinas de teléfono, hoy las pantallas urbanas son un ejemplo de esta puesta al día. Una vez superados los condicionantes económicos su implantación a lo largo de la ciudad se ha realizado con criterios confusos, ligados a rendimientos mercantiles y a inercias heredadas de ejemplos previos, como puede ser Times Square en Nueva York. Estas tendencias han llevado a que los dispositivos de visualización no comerciales sean, dentro del proceso de digitalización de la ciudad, una rara excepción. Más allá de los rótulos electrónicos informativos las experiencias han sido escasas y siempre reducidas a una condición temporal. Está situación pone de manifiesto que si desde las empresas privadas han encontrado su interés en ellos como soporte para sus fines publicitarios pocas son las instituciones que han detectado su capacidad para activar el espacio público o su utilidad para la creación de identidad local e identificación con los procesos abiertos en la ciudad.












