
Cuando se habla de un total de 151 millones de estadounidenses, es complicado hacer generalizaciones exhaustivas pero precisas. Sin embargo, así es como muchos estadounidenses encajan en sólo dos grupos demográficos ampliamente reconocidos: los Baby Boomers, los 75 millones de personas nacidas entre 1946 y 1964 y los Millennials, los 76 millones que llegaron entre 1981 y 1997. Probablemente hayamos reconocido las diferencias más comunes entre los Boomers y los Millennials, tales como su forma de trabajar, comunicarse, equilibrar las tareas laborales y la vida personal.
¿Cómo pueden trabajar Boomers y Millennials sin volverse locos? Recientemente recurrimos a dos arquitectos de Nueva York para analizar su experiencia, sus soluciones y observaciones generales. Esta discusión resuena mucho más allá de la industria del diseño ya que es aplicable a las formas de trabajo actual y tiene implicaciones en las del futuro.
Nuestros entrevistados fueron Renaldo Pesson, socio asociado de E4H Environments for Health Architecture, ahora en su tercera década practicando arquitectura de interiores con una especialidad en diseño de edificios de atención médica; y Anne-Laure Cleeremans, arquitecta de E4H, que obtuvo su maestría de La Cambre en Bélgica en 2012 y que ha ejercido durante cinco años. Han colaborado en varios proyectos y renovaciones, incluida la construcción de 80,000 pies cuadrados de oficinas corporativas y espacios públicos para un sistema de salud líder en la ciudad de Nueva York. A través de sus comentarios, fue posible determinar cinco indicadores sobre cómo Boomers y Millennials pueden sacar el máximo provecho de su trabajo en términos de calidad, así como en logros profesionales y personales.
