
En este trazado panorámico de la Historia del Arte y de la Arquitectura durante los siglos XIX y XX, el lugar de la interpretación se configura como una intersección de motivos dispares: una verdadera red en la que las posibles historias se multiplican, sin poder jamás alcanzar una síntesis totalizadora: la historia como “problema” deviene así un recorrido crítico.
El espacio histórico se configura como una red de significados interactivos; la nuestra es, pues, una de las múltiples narraciones posibles, no más cierta que otras, en absoluto exclusiva y menos aún superior. Solamente una hipótesis de trabajo, que deberá encontrar en su seno las justificaciones de su estructura para proponerse como creíble comentario crítico del mundo de los hechos físicos al que remite.





