
El 16 de agosto del 2019 y el 8 de marzo del 2020, la Ciudad de México fue testigo de dos de las marchas feministas con mayor impacto a nivel nacional en las últimas décadas. Dicha marchas se realizaron con motivo de la creciente ola de violencia hacia las mujeres la cual ha elevado la cifra de feminicidios registrados a 10 por día. Ambas tuvieron lugar en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en donde cientos de mujeres se manifestaron tanto pacífica como violentamente para exigir justicia frente a los últimos casos de acoso, abuso y violaciones. Estos movimientos transgredieron el espacio público dejando como resultado distintos daños en las calles, en el transporte público y principalmente –durante la marcha del 16 de agosto de 2019– en el Monumento del Ángel de la Independencia (el cual sigue en proceso de restauración), lo que detonó un impacto masivo en donde se desacreditaba el movimiento feminista y se sobreponían los daños frente a las demandas que se manifestaban.
De esta forma, como resultado de la marcha del 16 de agosto del año pasado, se abrió un debate en redes sociales en donde se discutían los distintos daños causados así como si las pintas en el Ángel debían ser retiradas o no por lo que un grupo de mujeres dedicadas a la restauración se pronunciaron para dar su opinión profesional exigiendo a las autoridades realizar un registro previo a la remoción de los grafittis. El colectivo titulado #RestauradorasconGlitter está conformado por cerca de 410 profesionales de distintas disciplinas cuenta a la fecha con cerca de 5 mil seguidores en Facebook y 2 mil en Twitter, en donde a través de una carta expusieron su postura como colectivo y como gremio. En esta entrevista para ArchDaily, Norma García, Daniela Pascual y Sofía Riojas, exponen mediante una visión más profunda cómo fue que se conformó el colectivo así como sus intenciones y su postura frente a un movimiento social de tal impacto.






