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Arquitectos: Marcos Duffo, Mariana de Delás
- Área: 59 m²
- Año: 2019
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Proveedores: JUNG, Jallut Pinturas, Nuarco Construcción, Ovalamp, Parador



Al desarrollar gran parte de nuestras actividades –y vidas- en interiores, los espacios que habitamos adquieren un papel muy relevante en lo que respecta a nuestra percepción, repercutiendo notablemente en nuestro comportamiento psicológico. La psicología ambiental o la psicología del espacio es, de hecho, resultado de la interacción entre las personas y los espacios que habitan. La iluminación, los colores, la configuración, la escala, las proporciones, la acústica y los materiales interactúan con el individuo a través de sus sentidos y generan en el mismo un variado espectro de sentimientos y experiencias.
Desde inducir sentimientos de calidez, seguridad y bienestar hasta crear ambientes de trabajo positivos y eficientes, el espacio puede tener un gran impacto en la forma en la que actuamos o sentimos; por lo tanto, el diseño puede ser un gran aliado siempre y cuando se consideren las necesidades sociales y psicológicas de los ocupantes.


El reciente éxito de Parasitos –una película galardonada del cineasta coreano Bong Joon Ho– puso sobre la mesa la relevancia de la arquitectura y los espacios interiores en la crítica cinematográfica. Como pocas películas pueden hacer, la obra maestra de Ho borró los límites entre los dos campos disciplinarios hasta el punto en que podemos decir, sin exagerar, que la arquitectura no solo está allí como telón de fondo, sino que asume el papel de protagonista en muchas escenas.






Cuando hace tan solo dos meses la ciudad china de Wuhan anunciaba la construcción del Hospital Wuhan Huoshenshan para sumar 1.000 camas, 30 unidades de cuidados intensivos y nuevas salas de aislamiento a su oferta hospitalaria para el tratamiento de pacientes con coronavirus –proceso concluido en un período menor a 10 días por un equipo de 7.000 trabajadores-, muchos observamos esta experiencia como una situación lejana a la realidad de nuestros propios países. Sin embargo, hoy, con un saldo que supera las catorce mil muertes y más de trescientos mil afectados en todo el mundo, la insuficiencia de recursos médicos -y de espacio para la atención primaria e intensiva- en los centros de salud de las diversas ciudades ha comenzado a ser una amenaza real para la que muchos países ya han comenzado a prepararse.

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