La teoría de la selección natural de Charles Darwin buscaba explicar el origen y la supervivencia de las especies en el planeta. En definitiva, señala que el organismo más apto sobrevive y puede reproducirse, perpetuando variaciones útiles para cada especie en un lugar determinado. La adaptación es, por tanto, una característica que favorece la supervivencia de los individuos en un contexto. En el mundo de la construcción, podríamos trazar algunos paralelismos. ¿Puede la adaptación ser una cualidad importante para aumentar la vida útil y la eficiencia de un edificio a lo largo del tiempo, considerando los cambios y demandas de la sociedad, así como las tecnologías y estilos de vida?
Al abordar el proceso de reciclaje de materiales de construcción, existen una serie de obstáculos para lograr un resultado integral y efectivo. Primero, la demolición descuidada puede hacer que el proceso sea muy complejo, ya que a menudo se mezclan productos con diferentes productos de reciclaje. Además, no todos los materiales se pueden reciclar o procesar de manera eficiente, ya que muchos todavía necesitan procesos costosos o demasiado complejos. Pero la industria de la construcción, siendo un gran contribuyente a la producción de desechos y emisiones de gases de efecto invernadero, también ha desarrollado múltiples tecnologías nuevas para mejorar sus prácticas. Este es el caso del proyecto WOOL2LOOP, que busca resolver uno de los mayores retos en la aplicación de un enfoque circular a los residuos de construcción y demolición.
La política de Carbono Cero tiene como objetivo crear una especie de equilibrio ecológico para neutralizar la emisión de gases de efecto invernadero. Varios estudios reportan que el sector de la construcción civil es uno de los principales responsables del desequilibrio en el que nos encontramos actualmente, al fin y al cabo consume recursos naturales a escala gigantesca y sigue construyendo edificaciones que no colaboran con el mantenimiento del medio ambiente. Por lo tanto, buscar caminos hacia una arquitectura neutra en carbono se ha vuelto fundamental y uno de ellos es aprender de los maestros del pasado, como el arquitecto brasileño João Filgueiras Lima, conocido como Lelé.
La popularidad de las casas prediseñadas y prefabricadas está creciendo, trasladando gran parte del proceso constructivo a las fábricas. Mientras países como Singapur, Australia y el Reino Unido están adoptando la construcción modular para enfrentarse a la escasez habitacional y de mano de obra, países nórdicos como Suecia ya construyen el 90% de sus viviendas unifamiliares en madera prefabricada. A pesar de este creciente interés, la construcción off-site no es un concepto nuevo. De hecho, el método ha estado presente a lo largo de la historia: en el año 43 d.C., el ejército romano trasladó fortalezas prefabricadas a Inglaterra, mientras que en Japón se construye con premontajes de madera desde hace más de mil años.
Kiribati tiene una población de alrededor de 110.000 personas y su economía se centra en la pesca y la agricultura. Compuesto por 33 islas en el Pacífico Central, su punto más alto se encuentra a solo 81 metros sobre el nivel del mar, lo que lo convierte potencialmente en el primer país que podría desaparecer por completo debido al calentamiento global y la consecuente subida del nivel del mar. La crisis climática ha sido un tema muy debatido en los últimos años y términos como huella de carbono, efecto invernadero, aerosoles atmosféricos y muchos otros, ya son elementos básicos en nuestro vocabulario. Otro término ampliamente utilizado es "cero neto", o emisión cero neto, que se utiliza como objetivo para los edificios en diferentes industrias y países. Básicamente, significa que el balance energético es cero.
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Zugspitze Mountain Station / Eibsee, Germany - Photo by Christoph Seelbach. Image Courtesy of Vetrotech Saint-Gobain
Aunque el vidrio generalmente es visto como la parte más débil de un edificio, esto no siempre es cierto. Con los avances tecnológicos y las continuas innovaciones de la industria, existen vidrios que, permitiendo el paso de a luz natural, pueden proteger al edificio del fuego. Más allá del fuego, también existen otras amenazas como los gases calientes, el humo y la transmisión de calor, que ponen en riesgo la evacuación segura de personas y la protección de la propiedad.
Mientras nuestras ciudades se densifican y los edificios se vuelven cada vez más mixtos, tendemos a pasar mucho tiempo en entornos ruidosos. Cuando pensamos en el confort acústico, rara vez pensamos en espacios como restaurantes, locales y grandes oficinas; lugares con mucha gente, maquinarias y ruido de fondo. La calidad del sonido puede cambiar por completo la experiencia de las personas en un espacio interior, y mejorar la acústica del espacio depende del tratamiento de todas sus superficies, desde los muros hasta los pisos y techos. En este artículo presentaremos una variedad de soluciones para techos, pisos y muros, sus diferentes combinaciones, y una sencilla guía de cómo aplicarlas correctamente en espacios públicos sin comprometer la estética del interior.
La elección de Lacaton & Vassal como ganadores del Premio Pritzker 2021 fue, por sobre todo, emblemática. Bajo el mantra "nunca demoler, quitar ni reemplazar, y siempre sumar, transformar y reutilizar", el dúo francés ha construido una carrera enfocada en la renovación de edificios, dotándolos de calidad espacial, eficiencia y nuevos programas. Su enfoque contrasta con gran parte de la arquitectura a la que estamos acostumbrados: obras icónicas, imponentes y grandiosas. También contrasta con la noción de tabula rasa –de construir y reconstruir desde cero–, tan bien representada en la Ville Radieuse de Le Corbusier, que fascinó a arquitectos y urbanistas desde entonces.
Ya sea por exigencias de sostenibilidad, o simplemente porque ya existen suficientes edificios en todo el mundo, la tarea de rehabilitar espacios y edificios se visualiza como un importante motor de cambio. En general, el enfoque es centrar los esfuerzos en los espacios interiores, prestando especial atención a la calidad ambiental y el confort de los habitantes, además de adecuar los usos a las exigencias contemporáneas. La preocupación principal gira en torno a cómo actualizar (e incluso automatizar) los edificios del pasado para adaptarlos a las nuevas necesidades de eficiencia, sostenibilidad y bienestar.
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FRANCE - Architecture school of Bordeaux. Image Courtesy of Saint Gobain
Saint-Gobain ha anunciado los resultados de la 16ª edición de su concurso internacional de estudiantes Multi Comfort. Este año, el desafío fue convertir la zona post industrial de la empresa Coignet en Saint-Denis (Francia) en un espacio de convivencia, aprendizaje y ocio en el corazón de un gran espacio verde, respetando tanto el patrimonio histórico como la necesidad de desarrollo sostenible de una serie de barrios modernos, en colaboración con la ciudad de Saint-Denis.
Conoce los tres proyectos ganadores a continuación.
Una economía circular es un sistema económico destinado a eliminar el desperdicio y el uso continuo de recursos. Mirando más allá del actual modelo industrial extractivo que produce una enorme cantidad de desechos, una economía circular tiene como objetivo redefinir el crecimiento, centrándose en sus beneficios positivos para toda la sociedad. Implica desacoplar gradualmente la actividad económica del consumo de recursos finitos y eliminar los residuos del sistema. Respaldado por una transición hacia fuentes de energía renovables, el modelo circular genera capital económico, natural y social.
Las ciudades están tan arraigadas en la historia de la humanidad que difícilmente nos preguntamos por qué vivimos en ellas o cuál es la razón por la que nos agrupamos en asentamientos urbanos. Ciro Pirondi, arquitecto brasileño, señala que vivimos en ciudades porque nos gusta tener a alguien con quien hablar, mientras que Paulo Mendes da Rocha clasifica la ciudad como "la obra suprema de la arquitectura". La ciudad es el mundo que el hombre construye para sí mismo. Son inmensas construcciones colectivas, palimpsestos, collages de capas de historias, logros, éxitos y fracasos.
La Tierra ha sido principalmente urbana desde 2007. Y se espera que en 2050 el 70% de las personas vivan en ciudades. En los próximos años las megaciudades con más de 10 millones de habitantes se multiplicarán, principalmente en Asia y África, y muchas de ellas se ubican en países aún en desarrollo. Esta proyección despierta una alarma en relación a la sostenibilidad y el cambio climático que catalizan las ciudades. Y, por supuesto, sobre cómo resguardar la calidad de vida de sus habitantes y cómo permitirles prosperar y desarrollarse en contextos que, muchas veces, no son los ideales. ¿Cómo recibirán estos asentamientos urbanos este aumento de población? Si bien sus antiguos centros requerirán cambios y mejoras, sus periferias requerirán el diseño de nuevas viviendas e instalaciones públicas, además de una infraestructura adecuada. ¿Cómo puede este proceso ayudar a que los centros urbanos se vuelvan inteligentes, utilizando la tecnología ya disponible a favor de sus habitantes de forma creativa y eficiente?
Pocas cosas nos irritan más que la exposición al ruido excesivo, o la incapacidad de escuchar lo que necesitamos escuchar. Aunque se trate de un sitio de construcción cercano, tráfico en la carretera, aire acondicionado o un vecino aprendiendo a tocar saxofón, investigaciones muestran que el ruido puede provocar enfermedades cardiovasculares, aumentar la presión arterial, producir dolores de cabeza, cambios hormonales, trastornos del sueño, y reducir el rendimiento físico, mental, y el bienestar general. Por el contrario, un ambiente acústicamente "cómodo" nos permite escuchar adecuadamente, enfocarnos mejor y sentirnos más tranquilos.
La preocupación por crear entornos acústicamente cómodos habitualmente se centra en teatros, salas de conciertos y estudios de grabación. Sin embargo, es particularmente importante en entornos educativos, ya que influye directamente en la relación de la enseñanza y el aprendizaje. La incomodidad acústica puede dañar el proceso de aprendizaje, interfiriendo en la atención y empeorando la comunicación entre estudiantes y maestros.
Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades. Los restaurantes, las tiendas, los hoteles o las oficinas ruidosas son suficientes para ahuyentar a las personas. Al planear una reunión o incluso salir de noche con amigos y amigas, somos conscientes de escoger un lugar donde podamos concentrarnos y oírnos entre sí, porque cuanto más ruidoso sea nuestro mundo, más difícil será concentrarnos en lo que realmente queremos oír.
Desde el comienzo de los tiempos, nuestros oídos nos ayudaron advertir peligros cercanos. Hoy en día su función sigue siendo la misma, pero los peligros actuales son diferentes de lo que eran en el pasado. Los sonidos no deseados pueden tener efectos graves para la salud, tales como: pérdida auditiva, presión alta, dolores de cabeza, cambios hormonales, enfermedades psicosomáticas, trastornos del sueño, reducción del rendimiento físico y mental, reacciones de estrés, agresividad, sentimientos constantes de displacer y reducción general de nuestro estado de bienestar.
Teniendo en cuenta esta lista de efectos colaterales, sería ridículo dejar el confort acústico de nuestros espacios sólo para los especialistas. Cuando los arquitectos tienen la conciencia del confort acústico, el resultado final puede ser extraordinario.
Justo antes de comenzar los confinamientos globales como respuesta a la propagación del ampliamente discutido Covid-19, nos reunimos con los expertos de Saint Gobain en sus nuevas oficinas en París para presenciar una extensa investigación realizada en 2019, con el objetivo de entender las transformaciones que ha sufrido la industria de la arquitectura y la construcción durante los últimos años. Luego de un interesante intercambio de ideas, elegimos los temas más relevantes para ser analizados en profundidad por nuestro equipo de editores, dando como resultado una serie de artículos que combinaron las tendencias identificadas con los insospechados sucesos ocurridos durante 2020, conectándolos directamente con el diseño arquitectónico y nuestro trabajo diario.
Ahora, ya adentrados en un incierto pero prometedor 2021, nos dimos el tiempo de parar y volver a leerlos con detención. ¿Cuántas de esas tendencias siguen vigentes y cuánto han evolucionado? ¿Qué nuevas tendencias aparecen en el pronóstico de los próximos años?
La ventilación tiene dos propósitos principales en una habitación: primero, eliminar los contaminantes y entregar aire limpio. Segundo, satisfacer las necesidades metabólicas de los ocupantes, proporcionando temperaturas agradables (si el tiempo lo permite). Sabemos que los ambientes con ventilación inadecuada pueden generar serios problemas en la salud de las personas y, especialmente en climas cálidos, molestias térmicas. Un estudio de la Universidad de Harvard demostró que en edificios con buena ventilación y mejor calidad del aire (con menores índices de dióxido de carbono), los ocupantes presentaron un mejor desempeño de sus funciones cognitivas, respuestas más rápidas a situaciones extremas y un mejor razonamiento en actividades estratégicas.
Es claro que la ventilación juega un papel esencial en garantizar la calidad del aire y el confort térmico adecuados en los edificios. Todos lo hemos sentido. Cuando hablamos de ventilación, probablemente pensamos en una ligera brisa que entra por la ventana, que se desplaza a través de nuestro pelo y que trae un aroma agradable y una temperatura refrescante, aportando aire fresco y comodidad. En climas agradables, esta experiencia puede ser una realidad bastante cotidiana. En climas extremos y áreas contaminadas, esto puede ser muy diferente.
En la Bienal de Arquitectura de Venecia 2016, el curador Alejandro Aravena decidió reutilizar 100 toneladas de materiales descartados por la Bienal de Arte anterior para configurar el ambiente de las salas de exhibición. Además de reutilizar 10.000 m2 de placas de yeso y 14 km de estructuras metálicas, la iniciativa pretendía poner en valor, a través del diseño, algo que se desecharía como residuo. Y, sobre todo, permitió sacar a la luz una segunda observación: como arquitectos, generalmente nos limitamos a pensar en nuestros edificios durante el diseño, la construcción y, como máximo, en cómo sus partes resistirán el paso del tiempo. Difícilmente pensamos en qué será de ellos cuando sean demolidos, al final de su vida útil, y esto es algo que, con urgencia, debe entrar en el debate.
Antes de la pandemia, el mundo ya se enfrentaba a una serie de transformaciones globales en el campo de la construcción, donde los países emergentes estaban a la vanguardia de un poderoso cambio económico. Ya que se espera que la población mundial alcance el hito de los 10 mil millones antes de 2100, el sector de la construcción debería poder comprender y adaptarse a las megatendencias que están reformulando el planeta.
Entre 1950 y 2011, la población urbana del mundo se multiplicó por cinco. En 2007, el número de personas que vivían en las ciudades superó al de las zonas rurales. En 2019, el porcentaje ya era del 55% y se estima que para 2050 más de dos tercios de la población vivirá en ciudades. Pero el crecimiento no es constante en todas las partes del mundo. Según el Informe de perspectivas de urbanización mundial 2018 de la ONU, se espera que la población urbana mundial crezca en 2.500 millones de habitantes entre 2018 y 2050, con casi el 90% de ese aumento concentrado en Asia y África. Mientras aumenta la población, también aumenta la demanda de energía, alimentos y agua. Asi, la presión sobre los recursos escasos se ve agravada por el impacto negativo que esto tiene sobre el clima y el medio ambiente.