Desde el diseño de interiores de establecimientos para la práctica deportiva hasta espacios de bienestar, la arquitectura contemporánea continúa experimentando con la incorporación de diferentes usos, instalaciones y materialidades que permitan expandirse a públicos amplios, generar nuevas espacialidades y potenciar el desarrollo de diferentes actividades en simultáneo. Si bien cada deporte demanda su propio tipo de arquitectura como por ejemplo el entrenamiento de escalada, desde Australia hasta Países Bajos, profesionales de la arquitectura y el diseño apuestan por crear atmósferas donde el ejercicio se vuelva más que una experiencia física sino también psicológica, conectando la mente y el cuerpo con un estado de renovación física, distención y sociabilidad.
El movimiento moderno en la arquitectura surgió a principios del siglo XX, impulsado por avances en ciencia e ingeniería y una salida deliberada de estilos históricos. Defendió un enfoque en la equidad social, el desarrollo urbano, la eficiencia y el diseño funcional, marcando un cambio significativo en la filosofía arquitectónica. Originándose principalmente en Europa y Estados Unidos, el modernismo cautivó la imaginación global con su redefinición innovadora del espacio y la arquitectura. Su expansión hacia Asia fue facilitada por intercambios interculturales — arquitectos de Asia oriental que estudiaron bajo prominentes modernistas y arquitectos europeos que trabajaron en Asia oriental a través de colaboraciones internacionales o influencias de la era colonial.
Los escaladores tienen su propio tipo de arquitectura. Esta adopta una variedad de superficies, materiales y estructuras, ya sea en exteriores o interiores. Hoy en día, más centros recreativos e instalaciones deportivas incluyen paredes de escalada a medida que el deporte crece en popularidad. Como espacios para desarrollar fuerza y relajarse, los gimnasios de escalada son construidos como sus propios mundos interiores para explorar.
El proyecto se concibe como dos volúmenes prismáticos adosados, ambos de la misma longitud pero de anchura y altura diferentes en función de los usos que albergan. El mal terreno sobre el que se asienta obliga a hacer una cimentación por pilotaje. Este solar es una parcela triangular que linda con el colegio existente. Se toma como altura máxima la del colegio, y se adopta la menor altura en la pieza de los vestuarios que está más próxima al mismo.
Fue un gran acierto inicial el aprovechamiento para Gimnasio del terreno en la fuerte ladera existente entre el actual Colegio y la calle de Joaquín Costa. Fue firme la decisión de llevar la obra adelante a pesar de ser de las que, por su propia naturaleza, no favorecen a sentir en sus comienzos la alegría de hacerlas.
Fue un premio a estas virtudes el que la obra, terminada, devolviese con su acogedora presencia aquellos esfuerzos primarios.