
En los años 70, era una zona de turismo aventura, pero sólo en el verano, cuando se puede practicar rafting y pesca de río, en cambio, durante los meses de oscuridad y frío los habitantes de la villa se dedicaban a invernar, y no había turistas. En los años 80, se construye el primer Hotel, un pequeño Iglú de 60 m2. Desde entonces miles de turistas la visitan en invierno, atraídos por el excepcional paisaje blanco y la experiencia de dormir en un hotel de hielo.

