
Muchas oficinas dan cuenta de su experiencia únicamente a partir de la cantidad de m2 contruidos, cómo si más, fuera mejor. Esta manera de cuantificar el trabajo deja de lado el factor más importante de un proyecto, que es su calidad, aquello por ejemplo, que el proyecto es capaz de entregar a sus usuarios o al lugar, realizando un aporte o al menos, sin destruir
A mí parecer un sólo buen proyecto es muchísimo más relevante y satisfactorio, que un millón de m2 contruidos y es lo que deberían buscar los arquitectos, más que una mera acumulación de números.
