¿Normativas más flexibles para el diseño de Edificios Públicos?: el caso del nuevo Mercado Tirso de Molina

© Pedro Mutis

Hace algunos días, el Mercado Tirso de Molina – publicado en Noviembre pasado en Plataforma Arquitectura – fue noticia en los diferentes medios de comunicación de Chile por las inundaciones que sufrió la fachada sur del edificio. La causa aún no está clara y sin embargo sólo vimos declaraciones de las autoridades y la comunidad.

Quisimos conocer el otro lado de la moneda y contactamos a la oficina Iglesis Prat para poder entender mejor la situación; los actores, procesos y variables que determinaron al proyecto hasta llegar a su configuración final, actualmente puesta en duda – en opinión de los arquitectos- sobre la base de datos erróneos y muy poca información.

A continuación, los argumentos de los arquitectos.

Consuelo Iglesis nos cuenta como primer dato que el edificio no se llueve completamente como se ha informado, si no solo en sus terrazas y balcones, específicamente en la fachada sur. “Esto pasa porque son balcones y terrazas que no tienen cubierta ni cerramientos por la solución de diseño del mercado, porque la totalidad de los metros cuadrados que permite la ordenanza municipal se emplearon en techar y cerrar los locales. La municipalidad a través de su ordenanza no permite techar ni cerrar más superficie, se aprovechó al máximo el coeficiente de constructibilidad. Los balcones y terrazas nunca fueron techadas y son consideradas 0 m2 para su aceptación y aprobación por la DOM, dentro de la normativa vigente”.

© Pedro Mutis

De esta manera, la encargada de Diseño y publicaciones de Iglesis Prat agrega que “el proyecto construyó el máximo de superficie cubriendo y cerrando locales. Los espacios que están abiertos nunca fueron cerrados porque no se podía. Esto es conocido por los locatarios ya que se hizo una amplia participación ciudadana. Estos lugares que se llueven son lo mismo que balcones o terrazas de cualquier edificio que no lleva techo.”

Consuelo explica que el requerimiento de la Municipalidad de Recoleta y el Ministerio de Obras Públicas (el Mandante) buscaban una solución arquitectónica que no transformara el mercado en un volumen cerrado como el patio de comidas de un mall, sino un espacio abierto a todos, traspasable y conectado con el barrio.

Algunos medios, como Canal 13, han afirmado que la Municipalidad “no conocía el diseño y no tiene injerencia alguna en él”, lo que para Iglesis Prat no se ajusta a los hechos. “El proyecto fue revisado por la Dirección de Obras de la Municipalidad. Fue por su solicitud que se redujeron al máximo las cubiertas, para así poder aprobarlo según los coeficientes de constructibilidad que permitían una superficie máxima, la que fue completamente ocupada”, explica Consuelo.

© Pedro Mutis

En el caso de la Pérgola de las Flores, ”muchas de las cubiertas debieron simplificarse y alivianarse para que pasaran como sombreaderos y no fueran consideradas como superficie construida y lograr su aprobación municipal. Esto en conocimiento de los locatarios que participaron en todas las etapas de diseño.”

¿Cerrar el edificio en forma hermética para contener las aguas lluvia habría sido una solución, con independencia de la normativa? En Iglesis Prat creen que no. “Si se cerrara todo en forma hermética, como algunos reclaman, el calor y la ventilación serían el nuevo problema. Además, se convertiría el edificio en una caja opaca que no aportaría nada de la riqueza interior de un mercado al entorno y a la ciudad.”

© Pedro Mutis

¿Cómo solucionar el problema? Según los arquitectos, se hace necesario que la Municipalidad permita una mayor constructibilidad en la manzana, para poder “estudiar el desarrollo de cubiertas y cierres que protejan de la lluvia en invierno y en verano vuelvan a ser terrazas y balcones que se abren al río, el parque y la cordillera.”

Aprendizajes

© Pedro Mutis

El caso es un buen ejemplo de la complejidad que está siempre detrás de un proyecto de arquitectura de uso público. En general estos son mucho más complejos de lo que suelen reflejar los medios de comunicación tradicionales. En ellos, muy frecuentemente el papel de los arquitectos parece reducirse a un diseño “bonito”, muchas veces antojadizo, pero que la mayoría de las veces tuvo que responder a una gran cantidad de variables y resolver un amplio y diverso conjunto de conflictos.

En este caso, las necesidades y requerimientos de todas las partes involucradas, la obligación de generar una contribución al barrio y a la ciudad y a la vez respetar la tradición de los feriantes; la búsqueda de un diseño espacial que permita desarrollar de la mejor manera sus funciones cotidianas; las restricciones que imponen normativas rígidas,  y la ejecución del proyecto.

En nuestra opinión, es 100% legítimo que todos quienes usan el Mercado Tirso de Molina tengan una opinión sobre la intervención que en él hicieron los arquitectos de Iglesis Prat, y que esas opiniones puedan ser contrapuestas y debatidas. Lo importante, a nuestro juicio, es discutir con harta información y pocos prejuicios. Y darle a los involucrados -en este caso a los arquitectos- la oportunidad de presentar sus ideas, antecedentes y argumentos. De lo contrario, debatir es bien inútil… y también bien aburrido.

Sobre este autor/a
Cita: José Tomás Franco. "¿Normativas más flexibles para el diseño de Edificios Públicos?: el caso del nuevo Mercado Tirso de Molina" 26 jun 2012. ArchDaily México. Accedido el . <https://www.archdaily.mx/mx/02-165503/normativas-mas-flexibles-para-el-diseno-de-edificios-publicos-el-caso-del-nuevo-mercado-tirso-de-molina> ISSN 0719-8914

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