
La oficina australiana-alemana LAVA es la encargada de convertir este antiguo teatro-cabaret abandonado en los años 30 en un nuevo centro de las artes y la cultura.
Fue descubierto hace tres años durante un paseo por Dirk Moritz, quien compró la construcción el año pasado y el que ha llevado adelante el proyecto. Situado en la parte trasera de una propiedad, el teatro es apenas perceptible desde la calle. Cuenta Moritz que al entrar se vio maravillado ante la construcción, su luz interior, el hall, el salón, los 300 m2 de teatro, la pintura de sus muros y sus altos cielos.





