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Descripción enviada por el equipo del proyecto. La Comunidad Israelita de Santiago que funcionó por casi cincuenta años en la Gran Sinagoga de calle Serrano, decide trasladar su sede al sector oriente de la ciudad, optando así a albergar mayores actividades comunitarias, sociales y culturales además de las religiosas. El encargo consistía en combinar un amplio programa híbrido de recintos de distinta índole en tamaño, categoría y usos, al mismo tiempo que exigía imprimir una alta cuota de simbolismo a la experiencia de los recorridos y las permanencias.



































